La Bruja de Rozas

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Añada: 2018

Tipo de producto: Vino Tinto Joven con crianza

Bodega: Comando G Viticultores

Parker: 93

Uvas: Garnacha

Productor: La Bruja de Rozas

Volumen de alcohol: 14.50

Volumen de la botella: 750.0

Alérgeos: Contiene sulfitos

Temperatura de servicio: Entre 14 ºC y 16 ºC

La Bruja de Rozas, es un vino tinto elaborado en Madrid por Comando G. Comando G es una joven bodega con la idea de elaborar vinos a partir de garnachas viejas. De ahí la G del nombre. G de Garnacha.La Bruja de Rozas es un monovarietal de la variedad Garnacha. Las uvas proceden de 3 pequeños viñedos con edades comprendidas entre los 50 y los 90 años de edad, de suelo principalmente granítico plantados a una altitud de 800-900 metros sobre el nivel del mar. A esta altitud consiguen una maduración equilibrada y unos vinos muy frescos. Comando G practica una agricultura siguiendo los principios de la biodinámica, completamente respetuosa con el entorno. La uva procedente de cada viñedo fermenta por separado, con levaduras autóctonas de la viña. La Bruja de Rozas realiza un envejecimiento de 7 meses en tinos de roble francés de 500 litros. Una garnacha fresca y con mucho carácter.La Bruja de Rozas es un nombre que transportará a más de uno a la infancia, a aquellos años de televisión transgresora y didáctica. Un efecto parecido es el que han tenido los vinos de los chicos de Comando G, mostrando al mundo que zonas denostadas como la Sierra de Gredos pueden ofrecer algunos de los vinos más personales del mundo.Como la G en su nombre indica, los vinos de Comando G se basan en la variedad garnacha. Éste, en concreto, es un monovarietal elaborado con uvas de 3 pequeños viñedos de entre 50 y 90 años plantados sobre suelos graníticos a una altitud de 800-900 metros. Las viejas cepas aportan la profundidad, el granito la transparencia y la altitud el frescor, dando como resultado un vino equilibrado y expresivo que enamora desde el primer sorbo.Su nariz es delicada y su boca fresca aunque de final austero. Estamos ante un vino delicadamente rústico en el que tras una aparente fragilidad se esconde un centro personal y sugerente. Combina la madurez de los vinos españoles con una frescura y una elegancia que parecen importadas de Borgoña. Afloran los recuerdos a piel de naranja, aroma característico de las mejores garnachas, junto a aromas de frutos rojos y sutiles lácticos. Se sienten en él el suelo y la piel de la uva adornados de recuerdos herbáceos y discretas especias dulces. Un vino inicial que define un estilo.